COMO PROSPERAR ECONÓMICAMENTE

Esta es una pregunta que todos nos hacemos, especialmente cuando la situación está difícil, cuando los problemas abruman y los negocios van mal.

Pues bien debemos entender que vivimos en un mundo que está sujeto a determinadas leyes físicas, naturales y espirituales que funcionan, creas en ellas o no; un ejemplo para explicarlo es la ley de la gravedad que es la fuerza que atrae dos cuerpos entre sí. ¿Crees que existe? no importa tu respuesta, ella siempre funcionará; si sueltas un objeto siempre irá al piso.

Igualmente, las leyes espirituales funcionan, creas en ellas o no y existen algunas que aquí presentamos para que a plenitud y llegue tu prosperidad, veamos cuales son:

  • Se diligente. La pereza, la inactividad, la negligencia, el descuido del trabajo lleva a la pobreza. No importa si tienes un empleo o una empresa, la mediocridad te perjudica, debes trabajar con ánimo, no pierdas tiempo, realiza tus funciones con excelencia. Si no trabajas con empeño, puedes perder tu empleo o tu empresa no avanzará como quisieras.
  • Revisa tu manera de pensar y tus palabras. Se positivo aún en medio de los problemas y cuida tu boca. En ocasiones podrás estar cansado, desanimado, abatido por las dificultades que se presentan y es normal, pero debes levantarte rápidamente, decirte a ti mismo que puedes solucionarlo, la situación es pasajera, tiempos mejores vendrán, saldré de esto triunfante, encontraré la solución, no es el fin. Aprende de tus errores y continua. No importa si tienes un jefe difícil, pide a Dios que te ilumine y te fortalezca.
  • Trata a los demás con justicia. Paga a tiempo y con salarios justos a tus empleados, no importa si tienes un negocio o empleas a alguien en tu casa. Nunca retengas los salarios ni los pagos a los proveedores. No hagas acepción de personas, trátalas a todas por igual sin importar el color de la piel, su creencia, o su situación económica. Cuando tengas una desavenencia, llega rápidamente a un acuerdo, no permitas que tu corazón se llene de resentimiento. Si actuaste mal, se valiente para pedir disculpas.
  • Entrega el mejor servicio a tus clientes y se honesto con ellos. Los clientes son la razón de ser de toda organización, son ellos quienes te dan tu sustento, así que deben ser tratados como príncipes. Jamás los engañes con propuestas que luego no puedas cumplir, si fallas en algo, has la corrección rápidamente, resuelve sus quejas y reclamos a la mayor brevedad, que tu servicio sea excelente siempre. Es esencial construir una buena reputación de marca, más que generar grandes ganancias, si te equivocaste asume la perdida, pues la buena reputación retendrá al cliente, te recomendará a otros y obtendrás de esta forma mayores utilidades.
  • Escucha a las personas. Estamos acostumbrados a hablar, a imponer nuestro pensamiento a las personas que tenemos a cargo; ¡gran error! Debes concentrarte por difícil que sea en escuchar, escuchar, escuchar. No interrumpas a quien te habla, deja que finalice su idea, su discurso, reflexiona un poco antes de responder, quizá debas pensar por un buen rato lo que te ha expresado. Grandes ideas llegan de las personas que te rodean, pero somos orgullosos para reconocer que los demás tienen razón cuando nos dan su punto de vista o nos hacen una crítica. Recibe las ideas y las críticas con humildad, entiende que nadie desea menospreciarte, desean sacar el negocio adelante, no olvides que el orgullo frena el camino al éxito. Seguro te irá mejor cuando reconoces en los demás sus habilidades y buenas ideas, aunque eso no sea lo que se acostumbra a hacer. Deja el temor que frena y paraliza el progreso, toma el riesgo y lánzate a vivir nuevas experiencias.

No Juzgues la vida de los demás. Las personas son seres únicos e irrepetibles, no piensan ni actúan de la misma manera; el hecho de que no hagan las cosas como tú, no quiere decir que lo hagan mal. Dios es el único que puede juzgar, pues posee el pleno conocimiento de cada uno, de sus vivencias, sus problemas, sus tristezas y frustraciones. Solo trata de amarlas y entenderlas, ayúdalas en lo que puedas, solidarízate con ellas en los tiempos difíciles, no pongas tropiezos a su trabajo, facilítales la vida. “No mires la paja en el ojo de tu hermano, mejor mira la viga que tienes en el tuyo”. Dedica tiempo a examinar tu propia vida, a corregir, a cambiar lo que estés haciendo mal, trata de mejorar como persona, pues es esto lo que traerá prosperidad a todas las áreas de tu vida.

  • Se generoso. La persona generosa no es solo quien ayuda a otros con sus bienes materiales, es aquella que se comporta de forma solidaria, se pone en el lugar de sus compañeros de trabajo para entenderlos y colaborarles en sus labores cuando tienen alguna dificultad, y por qué no, también económicamente debemos extender nuestra mano cuando hay una situación de emergencia, no olvides que es más bienaventurado dar que recibir.

Finalizo con un principio espiritual que quizá no les gusta a muchos, incluso hiere sentimientos, pero recuerda que las leyes espirituales siguen funcionando creas en ellas o no, y es el ofrendar en el lugar donde te alimentan espiritualmente. Debes aportar a tu iglesia o congregación, lo que Dios ponga en tu corazón, no por necesidad ni por obligación porque Dios bendice al que da con alegría.

  • Evita las deudas: Estamos en esta sociedad acostumbrados a deber absolutamente todo y esto afecta nuestra economía grandemente. Compra lo que realmente puedes comprar, es mejor ahorrar y luego comprar, el ahorrar no te causa presiones, ya que si un mes por cualquier motivo no pudiste separar el dinero que tenías previsto para algún fin especial, pues nada te ocurre, pero cuando no puedes pagar lo que debes, las cuotas se acumularan, será más difícil pagar y perderás el sueño. Ten mucho cuidado con las tarjetas de crédito, es dinero a la mano, pero que no te pertenece, es una mentira pensar que tienes, NO LO TIENES. Mantén tus tarjetas en cero, compra ojalá a una cuota y algo que sea realmente necesario.
  • No seas fiador de nadie. Si, desgraciadamente nos piden fiadores cuando vamos a adquirir créditos, es la costumbre financiera, pero es un arma de doble filo. Se consiente de que cuando te conviertes en fiador, es lo mismo que si tu hubieras adquirido esa deuda, tienes que pagarla si por cualquier motivo llega a ocurrir una situación especial, como un despido, por ejemplo. La persona a quien fiaste ya no tiene fuente de ingresos y no es que no quiera pagar, NO PUEDE. Eres tu quien tiene que asumirlo y con amor, sin rabias porque ese fue tu compromiso. Ahora puede ocurrir el caso contrario, que seas tú quien no puede pagar y tu fiador deba hacerlo. Estas situaciones de fianza, destruyen amistades e incluso familias porque no se analiza realmente lo que significa ser fiador. Fiar es adquirir una deuda.

Estos principios están activos y harán que tu vida funcione de manera estable y bendecida. Recuerda, son espirituales y poderosos, creas en ellos o no seguirán cumpliendo su propósito en tu vida laboral y financiera.

Patricia García P

Escuela Nacional de Ventas ENVEN

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