CUAL ES EL NEGOCIO QUE QUIERO

En el pasado, cuando una persona iniciaba un negocio lo hacía porque sabía fabricar algo o quería dedicarse a una actividad determinada, motivada por sus conocimientos o simplemente, porque le gustaba esa actividad y deseaba probar suerte con ella.

Esto era lo que tradicionalmente hacían los pequeños empresarios. Los elementos que necesitaba una persona para desarrollar su negocio los adquiría poco a poco, según era indispensable, y la gente compraba los productos o solicitaba los servicios allí a medida que conocía la oferta. La clientela que se iba creando repetía la compra si hallaba que el lugar estaba cerca de sus actividades y si la calidad y el precio  le resultaban favorables.

Este fue el comienzo de la oferta y demanda. Pero los tiempos han cambiado mucho y hoy no solo es necesario que una persona desee hacer un negocio o sepa desarrollar alguna actividad. Se requiere partir de un factor que resulta esencial, que ha revolucionado el comercio de los últimos años y que hace parte principal de las herramientas de mercadeo.

Lo esencial es que exista un consumidor dispuesto a utilizar el producto o el servicio que se le ofrece. Y esto es lógico, porque si una persona desarrolla un negocio y no hay otras interesadas en utilizar los productos y servicios que ofrece, no podrá seguir adelante. Las inversiones que haga para impulsar sus actividades no le darán ganancias y por tanto, no podrá alcanzar el éxito que desea con su esfuerzo. En cambio, si esa persona inicia un negocio y consigue que muchos consumidores compren sus productos o soliciten sus servicios, podrá seguir adelante, perfeccionará cada día más su idea, tendrá éxito y multiplicará sus utilidades.

En consecuencia, la primera regla que debemos considerar al iniciar un negocio es esta: Hacer lo que el consumidor quiere. Si hacemos solamente lo que nosotros deseamos, no hay garantía de que se venda. Pero si hacemos lo que desean los consumidores, ellos comprarán nuestro producto o utilizarán el servicio que ofrecemos. Los negocios se piensan, se plantean y se ejecutan para tener éxito, y el éxito depende de la gente que los utiliza, de los consumidores.

Como conclusión si usted desea iniciar un negocio puede partir de lo que siempre ha querido hacer, de la actividad que más le atrae o de la que conoce a fondo, pero tiene que adaptarlo a lo que el consumidor espera, a lo que está pensando y a los productos y servicios que busca como parte de su vida diaria.

Una vez definida la actividad, necesitamos determinar un concepto que nos indique que modalidad de ese negocio vamos a desarrollar y a la vez nos permita saber como ese negocio cumplirá con una función que sea importante, apreciada, solicitada y pagada por los consumidores.

Cuando disponemos de un concepto, de una idea más o menos clara de la modalidad de negocio que deseamos establecer, debemos pasar a la definición de  quiénes somos, que vendemos y a quién atendemos.

Sabemos la clase de negocio que vamos a iniciar, porque hemos definido que será, por ejemplo, un almacén de alimentos, una miscelánea, una papelería o una panadería. Una vez determinado esto, entramos a concretar que somos. Podemos decir que prestamos un servicio a la comunidad y que vendemos uno u otro articulo, sin embargo decir que vendemos solo alimentos, bebidas envasadas, pan artículos escolares o implementos de papelería no basta para desarrollar una empresa productiva. Esto no es suficiente para obtener el éxito deseado en el mercado. Hay que ir más allá.

Es indispensable no quedarse solo en la definición del tipo de negocio. No olvide que el éxito lo logramos haciendo de la mejor manera posible eso que hacemos. Es lógico pensar que usted o cualquier persona que va a tomar la decisión de abrir un almacén, no será el primero que venderá lo que ha escogido vender en esa categoría. Hay muchos competidores que lo están haciendo, que lo empezarán a hacer o que lo han venido haciendo de mucho tiempo atrás. En nuestra época, el monopolio o la exclusividad en un determinado negocio, que era garantía de éxito en otro tiempo, no existe. Si un negocio parece atractivo o se torna productivo, inmediatamente aparecen muchas personas, muchos otros competidores que intentan aprovechar las ventajas que ofrece. Esta es una ley del mercado. Si hay algo que es lucrativo, mucha gente pretenderá entrar en esa actividad y por lo tanto, empezará a competir con nosotros. Y cuando hay personas compitiendo en una misma labor comercial, esta dejará de ser tan interesante.

¿Qué pasa entonces? Si hemos definido que vamos a entrar en A, B o C negocio, lo que tenemos que hacer es adquirir unas características básicas que nos diferencien de los competidores y aquí se hacen necesarias las primeras definiciones. Si voy a hacer algo tengo que hacerlo mejor que los demás y de una manera diferente. Pregúntese por que la gente preferirá comprar los artículos en nuestro almacén, cuando se pueden comprar en muchos otros lugares. ¿Por qué nos comprarán a nosotros y no a los demás?

La principal razón es que nosotros somos esto, damos aquello, o tenemos esto otro que nadie más tiene. Y eso es lo que necesitamos encontrar. ¿Qué es lo que tengo que no tienen los otros?

Autor: Alfonso Parada C.

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